
Prunus persica 'Diamante'
Durazno de bajo requerimiento de frío, seleccionado para las zonas templadas mexicanas. En el Valle de México sí produce, a diferencia de casi todos los frutales de tierra caliente que se venden aquí. Su hueso, hoja y corteza contienen glucósidos cianogénicos y son tóxicos para perros, gatos y personas si se mastican.
De clima templado con invierno frío. Es de los pocos frutales que SÍ funcionan a los 2,240 metros del Valle: necesita horas frío, y aquí las tiene. Aguanta hasta -10 grados en reposo.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Mesico
Porte arborea de 400 × 400 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol directo todo el día.
Riego regular durante floración y engorde del fruto; reduce después de cosechar.
No requiere humedad ambiental; el ambiente seco reduce sus enfermedades fúngicas.
De -10 a 32 grados. Necesita el frío invernal del Valle para florear: aquí sí produce.
Tierra profunda con composta y arena, muy drenada y de pH neutro.
Poda de invierno obligatoria en vaso abierto: el durazno fructifica sobre madera del año anterior, así que sin poda anual la cosecha se va a las puntas.
Completo con micronutrientes en febrero, mayo y agosto.
Completo con micronutrientes en febrero, mayo y agosto; conviene bajar el nitrógeno después de la cosecha.
Aclarea los frutos en abril dejando uno cada 15 cm: sin aclareo salen muchos duraznos chicos y las ramas se quiebran.
Se propaga por injerto de escudete sobre patrón franco de durazno criollo, que es lo que garantiza la variedad. El hueso germina pero da árboles distintos al original.
El riesgo real en la CDMX es la helada tardía de marzo: si florea temprano y cae una helada, se pierde la cosecha completa de ese año.