
Prunus salicina
De los frutales de hueso que MEJOR funcionan en CDMX: solo 300-500 horas de frío. Necesita otra variedad para cuajar. Ojo con la helada de febrero.
Templado con invierno moderado. A diferencia del cerezo o el manzano, requiere pocas horas de frío —entre 300 y 500 por debajo de 7°C—, y por eso es de los frutales de hueso que MEJOR funcionan en la Ciudad de México, incluidas las zonas templadas y bajas donde otros no cuajan. Su riesgo real son las heladas tardías de febrero sobre la flor abierta.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Mesico
Porte arborea de 600 × 500 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno, mínimo seis horas directas.
Riego cada 5-7 días de marzo a mayo, durante el engorde del fruto y en pleno estiaje. Después de la cosecha, cada 12-15 días.
Humedad moderada. Crítica durante el engorde del fruto; tolerante el resto del año.
De -15 a 35°C. Solo necesita 300-500 horas de frío: de los frutales de hueso que mejor funcionan en CDMX.
Suelo profundo, fértil y drenado. Tolera arcillosos mejor que otros Prunus.
Poda de formación en vaso abierto los primeros tres años, y poda anual DESPUÉS de la cosecha, no en pleno invierno: los Prunus cicatrizan mal en frío y las heridas invernales son la puerta de entrada de la gomosis. Aclarar el centro para que entre luz, retirar chupones y ramas cruzadas. Si la carga de fruta es excesiva, aclarar frutos jóvenes para que engorden y para que la rama no se desgaje.
Composta en invierno, abono equilibrado en brotación y cuajado, potasio tras la cosecha.
Composta madura al pie en invierno más un abono equilibrado tipo 10-10-10 al inicio de la brotación y otro tras el cuajado, repartidos en la zona de goteo.
ADVERTENCIA OPERATIVA: la mayoría de las variedades de ciruelo japonés son AUTOINCOMPATIBLES y necesitan otra variedad compatible que florezca al mismo tiempo, plantada a menos de 20-30 m, para cuajar fruta. Es el error más común: un solo árbol que florece precioso cada febrero y nunca da una ciruela. Segundo riesgo, propio del Valle de México: florece muy temprano, a fines de enero o en febrero, y una helada nocturna sobre la flor abierta arrasa la cosecha completa de ese año. Conviene plantarlo en la parte alta del terreno y no en la hondonada donde se acumula el aire frío, y de ser posible con protección de un muro al norte. Tercero: es sensible a la gomosis, que se manifiesta como exudado de goma ámbar en el tronco y suele originarse en heridas de poda mal cicatrizadas o en encharcamiento. Podar siempre después de la cosecha y con herramienta desinfectada. Con esas tres precauciones es uno de los frutales más agradecidos que se pueden plantar en la ciudad.
Por INJERTO de la variedad sobre patrón de durazno, ciruelo mexicano o mirobolano, que definen el vigor, la tolerancia a suelo pesado y la resistencia a nematodos. La semilla no reproduce la variedad y solo sirve para producir patrones. El esqueje leñoso prende con dificultad y no se usa comercialmente.
Prefiere suelo profundo y fértil con drenaje franco. Es de los frutales de hueso más tolerantes a suelos pesados, pero el encharcamiento sigue provocándole asfixia radicular y gomosis. En suelo alcalino con agua dura desarrolla clorosis férrica.