
Quercus mexicana
El encino más resistente a sequía y suelo pobre del catálogo: la opción para ladera erosionada o predio sin riego. Porte medio, 5-15 m.
Templado seco de altura, de 1,900 a 2,900 m, con oscilación térmica diaria fuerte. Soporta heladas de hasta -12°C y también el calor y la insolación intensa del altiplano; en el Valle de México está perfectamente en su rango.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Seco
Porte arborea de 1000 × 700 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno. Tolera insolación intensa desde joven.
Riego cada 10-15 días los primeros dos años. Después ninguno: es el encino más resistente a la sequía del catálogo y el riego frecuente lo perjudica.
Ambiente seco. Adaptado al altiplano semiárido; no tolera suelo húmedo constante.
De -12 a 32°C. Soporta las heladas del Valle de México y la insolación fuerte del altiplano.
Suelo delgado, pedregoso y muy drenado, con micorrizas. Menos materia orgánica que otros encinos.
Poda de formación temprana si se quiere un solo eje, porque tiende a ramificar bajo. De adulto solo limpieza en invierno. Cicatriza lento; evitar cortes gruesos y nunca despuntar la guía terminal.
Casi nada: mantillo delgado cada dos años. Fertilizarlo lo debilita.
Mantillo de hojarasca de encino, capa delgada de 3-5 cm renovada cada dos primaveras. Nada más.
ADVERTENCIA OPERATIVA: trasplanta mal, como todo el género —raíz pivotante y dependencia de micorrizas—, así que se planta chico y no se mueve. Su ventaja competitiva es otra: es el encino para el sitio difícil. Ladera pedregosa, suelo erosionado, sin riego posible, insolación fuerte; ahí donde el laurelillo o el chicharrón fracasan, este prospera. Es la elección correcta para restauración de suelos degradados y para predios sin sistema de riego. A cambio no da la sombra densa ni el porte de los encinos grandes: 5 a 15 m y a menudo de tronco ramificado bajo, más cerca de un árbol de estructura rústica que de un ejemplar de plaza. Requiere 4 m libres de radio.
Bellota fresca de otoño sembrada de inmediato: pierde viabilidad al secarse. Germina en 3-6 semanas. Bolsa profunda o siembra directa en sitio definitivo por la raíz pivotante. Inocular con tierra del encinar de origen para aportar ectomicorrizas. Tiene buena tasa de germinación y es de las especies del género más fáciles de producir por semilla.
Tolera suelos delgados, pedregosos, erosionados y pobres mejor que cualquier otro encino de este grupo, lo que lo vuelve valioso para restauración de laderas degradadas. Requiere igualmente micorrizas: conviene plantar con tierra del encinar de origen. El exceso de riego y de materia orgánica le hace más daño que la escasez.