
Fatsia japonica
Fatsia japonica (antes Aralia sieboldii) es un arbusto perenne de follaje tropical. Sus hojas son grandes, brillantes y palmeadas, de 7 a 9 lóbulos, y pueden medir hasta 45 cm. En otoño da racimos de flores blancas en umbela, seguidos de frutos negros pequeños. Es nativa de Japón y Corea y aguanta el frío mejor que casi cualquier planta de aspecto tropical: llega a −10 °C o menos. Prefiere sombra o media sombra; a pleno sol o con viento, las hojas se queman. Sirve para jardines sombreados de CDMX, cubos de luz, patios y, en maceta, interiores luminosos y frescos. Le gusta el suelo húmedo, rico en materia orgánica y bien drenado.
Clima templado; es resistente (H5 de la RHS) y aguanta heladas de alrededor de −10 °C. El calor seco con sol la estresa. En CDMX va muy bien al exterior en sombra.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sombra parcial
Mesico
Porte arbustiva de 250 × 250 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sombra.
Colócala en sombra o media sombra. En interior va junto a una ventana luminosa, sin sol directo.
Mantén el sustrato húmedo sin encharcar; riega cuando se sequen los primeros 2–3 cm. En invierno riega menos.
Tolera la humedad ambiental normal de CDMX. En interior, aléjala de calefactores y corrientes secas.
Resiste heladas de alrededor de −10 °C. Sufre con el calor intenso y el sol directo.
Tierra universal con composta y algo de perlita o tezontle para drenar.
Quita las hojas viejas o dañadas desde la base. Si se alarga, puedes cortar tallos en primavera para que rebrote más compacta.
Fertilizante líquido para follaje una vez al mes, de primavera a otoño. En invierno no se fertiliza.
Revisa el envés por cochinilla, piojo harinoso, araña roja y trips, sobre todo en interior.
Esquejes semileñosos de tallo; también se reproduce por semilla fresca.
Lo prefiere ligeramente ácido, rico en humus y fértil, pero tolera arcilla, arena y suelo calizo.